Hacía más de 30 minutos que Adamaris había llegado al bar donde debía encontrarse con aquella persona con la que chateaba por Internet. Mirando a su alrededor no fue capaz de ver a ningún hombre que llevara una chaqueta de cuero con vaqueros. A decir verdad, parecía un poco aburrida. Un par de hombres ya habían intentado tomar algo con ella, pero siempre los rechazaba. Estaba esperando a alguien más.
—¿Cuándo coño vas a venir? —preguntó Adamaris, dando vueltas a su margarita.
Era increíble tod