Cuando Enrique llegó al parque de atracciones con Isela, ella ya estaba despierta. Ya no le tenía miedo, sabía cómo actuaba y de lo que era capaz, esa era la razón por la que estar con él allí era lo mismo que estar en el infierno, donde había vivido los últimos 6 años.
Las vendas alrededor de sus muñecas estaban todas manchadas de sangre, se estaba desangrando y no le importaba. Enrique la había llevado allí sólo por una razón: era hora de acabar con lo que empezó pero nunca tuvo tiempo de ter