Capítulo 88. Un regalo
Don Francisco, al ver aquella imagen donde aparecía Luciana besándose con otro hombre que no era su nieto, casi sufre un infarto y de inmediato, exclamó:
—Dime si esto es verdad.
Luciana, al notar el estado de Don Francisco y sabiendo de sus problemas de salud, respondió rápidamente:
—Todo lo que se ve en esa fotografía es mentira, pues yo nunca besé a Eilam.
Sin embargo, ni Olivia ni su madre iban a permitir que Luciana contara lo sucedido con libertad, así que para echar más sal a la herida,