Capítulo 41. Seré una buena madrastra
Olivia, al ver que Luciana se había apresurado a verla al hospital, dibujó una brillante sonrisa en su rostro. Todo indicaba que aquella parejita seguía con los mismos problemas de comunicación de siempre.
Y por lo que observaba, Maximiliano continuaba ocultándole cosas a su esposa, lo cual era excelente para ella. Mientras más secretos existieran entre ellos, más fácil sería lograr lo que tanto deseaba: separarlos para siempre.
Cuando notó la sonrisa de superioridad en el rostro de Luciana —es