Capítulo 32. Haciendo el amor
Luciana, al escuchar esa pregunta, se quedó petrificada; hasta su voz la había abandonado en ese instante. Intentaba hablar, pero no era capaz de articular ni una sola palabra.
Al ver que no lograba decir nada, permaneció en silencio, perdida en sus pensamientos, mientras se reprochaba internamente: ¿Cómo pudiste decir eso? Y lo peor es que te salió tan natural… ahora será muy difícil negarlo.
El impacto fue tal que entró en estado de shock, sin darse cuenta de que las pastas se le estaban quem