Mundo ficciónIniciar sesiónJosé Luis se levantó de donde estaba sentado y caminó fuera de la sala, hacia uno de los corredores laterales, en compañía de Andrés y la mujer, dejando allí a los demás. No pudo evitar sentir una gran opresión en el pecho. Como si una gigantesca mano le estrujará el corazón sin piedad, negándose a aceptar lo que sus ojos veían. Pues aceptarlo, sería reconocer su estrepitosa equivocación con Marcia y no podría vivir con eso.
—¿Qué clase de broma es esta? —preguntó en un hilo de voz, gi







