El sol resplandecía con fuerza en las Islas Caribeñas, pintando el cielo con un azul cristalino y bañando el mar con reflejos dorados. Leonardo e Isabela estaban parados en el muelle del hotel, esperando para abordar un bote que los llevaría en un recorrido turístico por la isla. La tensión entre ellos era palpable, aunque ninguno lo reconociera abiertamente.
—¿Estás segura de que quieres hacer esto? —preguntó Leonardo, cruzando los brazos sobre su pecho. Su tono era neutral, pero sus ojos no