En ridículo.
Habían pasado dos semanas desde que Arturo se encontraba fuera, el problema se había alargado tanto, que habían perdido millones.
Pero por suerte ya todo se había solucionado, pudiendo regresar, apenas llegó a Barcelona, lo primero que hizo, fue pedirle a Marlon que averiguara que había sido de Ángela.
—No tardes, con esa información—ordeno el hombre.
—Deme una hora y tendrá toda la información, señor—respondió Marlon.
—Bien—Arturo se fue directo a la oficina, tenía tanto trabajo que no quería