Esposos.
Arturo.
Estaba parado en el altar, con los nervios de punta, deseando ver entrar a la mujer que me enloquece cada día.
Había escuchado de muchos conocidos como había sido su experiencia, pero nada se compara con vivirlo en carne propia, de verdad que es algo difícil de explicar.
Verla entrar de la mano de su madre, con una gran sonrisa en sus labios y con su mirada fija en mí, no se compara con nada, lucía tan hermosa que no pude evitar sentir ganas de llorar, pues era lo que siempre había soña