Capítulo 109
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
La voz de Mía llego a sus oído antes de que pudiera encender la estufa, Erick ni siquiera lo pensó dos veces antes de dejar caer la tetera con agua al piso y salir de la cocina a averiguar que había sucedido.
Cuando llego al salón sintió que su corazón se detuvo del miedo.
—¡Mía! —exclamo al verla tirada en el piso con un pequeño charco de sangre rodeando su cabeza, el alma abandono su cuerpo al imaginarse lo peor—. ¡Bonita, despierta! ¿Qué fue lo que