Capítulo 138
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
La fiesta estaba en su apogeo cuando llego el momento de brindar, la tarde había pasado demasiado rápido y el cielo comenzó a nublarse de repente; sin embargo, ningún invitado se sintió amenazado por el cambio de clima, al contrario, lo sintieron como una bendición.
—Este es uno de los días más felices de mi vida —comenzó a decir en su discurso, Lorenzo, alzando su copa de vino y sin soltar ni un segundo a su esposa que parecía la más incomoda de todo