Mundo ficciónIniciar sesiónPOV ADRIANA
Luna llevaba tres semanas en casa y había descubierto algo.
Criar dos bebés era infinitamente más difícil que criar uno.
Mateo tenía catorce meses, todavía era bebé él mismo, necesitando atención constante.
Luna tenía dos meses cronológicos pero apenas seis semanas ajustadas por su nacimiento prematuro, lloraba constantemente, comía cada dos horas, dormía poco.
Y yo estaba agotada.
—¡Mamá! —gritó Mateo desde la sala—, ¡ven!







