POV DAMIÁN
Entré a casa sintiendo mezcla de alivio y nervios.
Adriana estaba parada al pie de las escaleras mirándome.
—Hola.
—Hola.
Dejé la maleta en el suelo sin saber qué hacer.
¿Abrazarla? ¿Besarla? ¿Solo hablar?
—¿Están dormidos? —pregunté.
—Sí, pero Luna está inquieta.
—¿Puedo verla?
—Claro.
Subí las escaleras sintiendo su presencia detrás de mí, entré silenciosamente a la habitación de Luna.
Ahí estaba, mi princesa, durmiendo pero moviéndose constantemente como si me buscara.
—Hola peque