POV ADRIANA
Desperté con golpes urgentes en la puerta del dormitorio.
—¡Jefa! ¡Jefa necesito que despierte!
Era la voz de Santiago, sonaba desesperada.
Miré el reloj, tres de la mañana.
—¿Qué pasa? —preguntó Damián ya levantándose de la cama.
—No lo sé.
Abrió la puerta encontrando a Santiago con expresión de pánico que nunca había visto en él, mi brazo derecho no se asustaba fácilmente, lo que significaba que lo que fuera que había pasado era grave.
—¿Qué sucedió? —pregunté sentándome con cuida