POV ADRIANA.
No puedo dejar de pensar en él. Damián Blackwood. El nombre se repite en mi cabeza como un disco rayado. Durante el turno, cuando sirvo tragos. Cuando sonrío a clientes borrachos. Cuando finjo que soy solo Venus, una bartender más.
Damián. Damián. Damián.
Maldita sea.
Limpio un vaso con más fuerza de la necesaria. Estrella me mira de reojo desde su estación.
—Vas a romper ese vaso si sigues así.
—Estoy bien.
—Claro. Y yo soy virgen.
Dejo el vaso. Respiro hondo. Estrella tiene razón