ADRIANA
Estrella me observa desde el marco de la puerta de mi habitación mientras me cambio de ropa por quinta vez en los últimos veinte minutos.
—¿Estás segura de esto? —pregunta con preocupación evidente en su voz.
Me quito el vestido azul que acabo de probarme y lo tiro sobre la cama junto con los otros cuatro que ya descarté. Me quedo parada frente al espejo en ropa interior intentando decidir qué ponerme para ir a la casa de un hombre que acaba de cancelar su boda.
—No —admito honestamente