Capítulo ciento veintiséis. No van a nacer esta noche
— — — — Narra Amy Carlson — — — —
El hospital olía a desinfectante y a ansiedad.
Me aferré a la mano de Brad mientras una enfermera me conducía por el pasillo. Todo era luz blanca y voces bajas, rápidas. Mi cuerpo sentía que algo estaba comenzando… o a punto de hacerlo.
—Doctora Hamilton ya está en camino —dijo la enfermera—. Vamos a hacer un monitoreo de emergencia. Tranquila, señora Carlson. Respire hondo.
Brad no me soltaba. Y yo no podía