Capítulo ciento siete. Tres corazones y un presentimiento.
— — — — Narra Amy Carlson — — — —
A veces siento que los bebés pueden escuchar mis pensamientos. Esta mañana, incluso antes de abrir los ojos, sentí una presión suave, como una ola moviéndose dentro de mí. Uno de ellos se estiró con fuerza, y los otros dos no tardaron en seguirlo, como si hubieran planeado despertarme juntos.
—Buenos días, traviesos —susurré, acariciando mi vientre con ambas manos—. No hace falta que se organicen como s