Para que no rompiera la puerta, la abri viendo a Mario muy enfadado. Me cogió del brazo haciendo que me sentara en la cama. Mario se quitó la ropa tirándola con furia sobre uno de los sillones que había en el dormitorio, abrió uno de los cajones de la cómoda rebuscando algo hasta que encontró un preservativo, haciéndome reír.
—- Señor O'Brien ¿para qué quiere eso ahora, después de que hemos follado un montón de veces sin protección? —- pregunte con sarcasmo.
—- Supongo que aun no estas embaraza