Por mucho que le suplique a mi esposo que me dejara dormir por mi fuerte dolor de cabeza, era más fuerte el deseo que me estaba haciendo sentir, que lo que yo necesitaba, pues lo amaba con todo mi ser y así de esa manera ya no pude poner más resistencia, pues al final yo también lo deseaba. Aaron sabía perfectamente cómo hacer que mi cuerpo se revelase contra mi voluntad, él me había templado mi deseo, aunque no mi ofuscación, castigándome mientras me daba pequeños besos en la comisura de mis l