El domingo siguiente, me despertó el olor a café que venía de la cocina, abrí los ojos en ese momento viendo entrar a mi marido con una bandeja dejándola encima de la mesita de noche. Aaron acercó su rostro al mío, dándome un suave beso en mis labios, me estire en la cama siendo algo perezosa, poniendo uno de mis brazos encima de la almohada, viendo a Aaron como sonreía
— Rebeca cariño, mi familia está a punto de llegar a casa — me dijo Aaron – lo siento cielo pero no he podido evitarlo, quiere