Un despiadado Aaron, intensificó sus viriles embestidas, saciandome de placer, colmandome de mi esposo, haciendo que me derritiera entre sus brazos, mientras en mi interior mi corazón latía cada vez con mas y mas fuerza, apretando el miembro de mi marido con mis músculos interiores, cuando sentí aquel magnífico orgasmo. Con sus manos, me cogió mis nalgas apretandolas con cierta desesperación a medida que sentía la urgencia, llevándome Aaron hasta lo más alto de aquel gozo, gimiendo al sentir qu