Habían pasado varios días desde que llegamos a nuestra casa y mi esposo, no fue esos días ni a la oficina, ni a sus reuniones, ni a ningún sitio, ya que llamó a su empresa para comunicarle a su asistente que estaría fuera unos días. Aaron y yo paseábamos por la playa o nos quedamos en casa, viendo alguna película o jugando a diversos juegos, lo que en parte aprovechamos para conocernos mejor hablando a veces durante horas. Mi forma de preguntarle cosas a mi marido le hacía que quisiera contarme