Estabamos Aaron y yo sentados en la mesa, ya que la cena estaba servida, cogí la cuchara para empezar a tomar la sopa que la ama de llaves nos preparó dándome cuenta de la forma en que me miraba mi marido, siendo una forma lasciva y oscura, mientras Aaron me comía con los ojos. Una vez que ya termine la sopa, aparte el plato quedándome por unos minutos mirándolo muy seria.
— ¿Ya no tienes más hambre? — me pregunto Aaron
— No, la verdad que no mucho — respondí
Aaron dio un fuerte suspiro levantá