La cena fue tranquila, en la terraza de aquel restaurante habían puesto una mesa grande con una mantelería preciosa, poniendo también velas encima, donde el fuego se podía ver que se movían con la brisa del mar. Cuando llegamos la anfitriona nos sonrió al vernos llegar abrazándome con fuerza primero a mi mientras Clay le daba unas cuantas palmadas en la espalda a mi marido en modo de felicitación, siendo después felicitados por Kristy la hija de Clay y su esposo, viendo como se apartaba un poco