Cuando Nora se despierta al día siguiente, David ya se ha ido. Apenas durmió, dando vueltas en la cama por todo lo ocurrido en las últimas cuarenta y ocho horas.
Besó a su secretaria. Besó a su sumisa. Las dos cosas que nunca debió hacer, y las hizo el mismo puto día.
A Nora la entiende. Pero en La Habitación Roja… no logra explicárselo. No encuentra las palabras. Algo en su cuerpo actuó antes de que su cerebro pudiera detenerlo.
Por eso ha ido temprano a la oficina, con la intención de adelant