—Juro por Dios —murmura David, enfadado, mientras yo me aparto de él sorprendida y miro hacia el pasillo en lugar de enfocarme en él—. Les diré que se vayan.
Camina decidido hacia la puerta, sin importarle que solo lleva puestos los bóxers. Probablemente sea Marcus o Theo, trayendo algo innecesario que perfectamente podría esperar un par de horas.
Abre la puerta de un tirón, listo para gritarle a…
Rhys.
—Joder, ¿siempre abres la puerta así? —bufa, cubriéndose dramáticamente los ojos con la mano