Parpadeo mirando a Marcus. Sus palabras no tienen ningún sentido para mí.
—¿Nora? —dice Marcus al ver que me quedo mirándolo sin reaccionar durante un minuto.
—Perdón… —murmuro, dejando también mi taza en la mesa—. Creo que no te he oído bien. Porque… sonó como si acabaras de decir que David me ha despedido.
—No, no, definitivamente no te ha despedido —se apresura a aclarar Marcus, levantando las manos en señal de defensa—. Solo… cree que no deberías ir a trabajar por un tiempo.
—¿ME ESTÁS TOMAN