Resulta que David no me deja preguntármelo durante mucho tiempo.
Llega al club diez minutos después de que Nico haya llegado para hacerme compañía. Los dos vemos su coche acercarse en las cámaras, a él bajándose y aporreando la puerta. Lo vemos sacar el teléfono y llamarme varias veces.
Finalmente, Nico tiene que bajar cuando nos damos cuenta de que no va a parar.
En cuanto abre la puerta, David se dirige hacia él.
—Déjame entrar —ordena David, pero Nico solo cierra la puerta tras de sí. Nico n