Mi cerebro está congelado y a la vez va demasiado rápido. No logra pensar con la suficiente rapidez para hacer que mi cuerpo se mueva, para planear el siguiente paso, porque está demasiado ocupado reproduciendo lo que acaba de suceder.
Mi jefe acaba de matar a alguien. En su oficina. En la silla en la que yo me siento a veces.
Mi mayor pregunta es: ¿por qué?
Mi segunda pregunta es: ¿cómo? ¿Cómo lo hizo con tanta… naturalidad? Como si ya lo hubiera hecho antes.
Necesito salir de aquí. Eso es lo