Mis ojos se abren ligeramente ante su respuesta. Nadie llama al señor Reid “David”, nadie excepto yo y su familia, según él. Así que oír a Marcus llamarlo David significa algo.
—¿Qué quieres decir? —pregunto, con la voz más baja esta vez.
Él lo nota y afloja un poco su agarre.
—David me pidió que te siguiera.
—¿Y por qué necesitaba hacer eso?
Marcus me suelta por completo y yo me estabilizo sobre mis pies.
—Ya sabes la respuesta —responde—. Decidió revisar las cámaras de seguridad de la noche d