Despertarse una lluviosa mañana de domingo con resaca, después de dos noches seguidas durmiendo poco gracias a las charlas con las chicas, noches de bocatas, dulces y vino, mucho vino. El cuerpo y la mente de Mía necesitaba resetearse urgentemente, dejo una nota a las chicas, avisándoles que regresaba al apartamento. Una hora después, un taxi la dejaba frente al edificio. Una ducha relajante, un batido de frutas y un relajante sofá era lo único que necesitaba. En realidad no, no era eso lo que