Abro mis ojos y lo primero que veo es ese techo tan alto, los vuelvo a cerrar. Quiero estar en otro lugar menos en esta m*****a habitación. Cuento los días y las semanas, cada día se siente eterno. Llevo casi tres meses, mismos en los que mi rutina diaria empieza con...
—Ama, su café y desayuno está servido.
—Gracias —Me siento en la cama, veo la mesa cerca del balcón, Ocírroe abrió las puertas para que entrará la brisa de la mañana—. Déjame sola.
—Cómo ordene.
El valor para pararme de esta cama