Ese mismo día tomaron la decisión de enviar a Italia hombres que cuiden de María, ya que todo estaba listo para que viajaran los quince hombres entrenados y capacitados para cuidar y dar hasta la vida por María. Ya tenían las indicaciones y tenían sus equipajes listos. De un momento a otro se abrió la puerta —Buenas tardes, hablo Amaya con una maleta de viaje. —Hermana, ¿vas a viajar? —preguntó Soledad con las manos unidas, ya que está nerviosa. —Soledad, voy a viajar a Italia con los hombres q