Mundo ficciónIniciar sesiónChiara
El motor de la limusina ronronea, suave y potente, una caricia de metal y lujo. Dejo que mis dedos rocen la banqueta de cuero liso, una sonrisa interior irradiando hasta la punta de mis uñas perfectamente manicuradas. Fuera, la ciudad gris se desliza, pero yo solo veo la luz dorada del futuro.
Va a aceptar.
La certeza es un champán que burbujea en mis venas. Este encuentro de ayer, en su despacho de paredes de roble oscuro y libros antig







