Valentina
La intensidad bruta de esa mirada, que parece ver a través de la piel, de los huesos, hasta el desorden que reina en mí. Hoy, hay algo más. Un destello atento, casi anticipatorio, como si supiera por qué venía.
—Valentina. Fuera de tus aposentos. Es una iniciativa.
Su voz es suave, peligrosamente suave.
Cierro la puerta detrás de mí, apoyando la espalda contra la madera como para sacar de ella una fuerza que no existe.
—Tengo que hablarle.
—Te escucho.
No me invita a sentarme. P