Mundo de ficçãoIniciar sessãoValentina
Un silencio. La imagino, apretando el teléfono, buscando sus palabras.
—No voy a suplicarte —prosigue ella—. No voy a pedirte piedad. Llamo para decirte que he entendido las reglas.
—¿De verdad? ¿Y qué has entendido?
—Que quieres quebrarme tú mismo. Que podrías aplastarme como a una hormiga, pero eso no es suficiente. Quieres que te entregue mi derrota. Que te la d&eacut







