Capítulo 35. ¡Leviatán!
«Tu placer es mi alimento, Astrid.»
Ella abrió los ojos abruptamente cuando escuchó aquellas palabras resonar dentro de su cabeza. Con asombro, se dio cuenta de que estaba acostada en la cama y no en la regadera. ¿Cómo y a qué hora llegó allí? No lo sabía, lo único que tenía claro y presente era que había soñado con Leviatán Bennett haciéndole el amor.
Su nuevo socio había causado estragos en su cabeza y en su cuerpo. La falta de sexo también le pasaba factura, pero no creía que fuese esa la ra