Capítulo 25. Tu placer es mi alimento
«Zarek no es mi pareja.»
«Es mi hijo, nuestro hijo.»
Efelios se tambaleó, sus piernas le temblaron e incapaces de sostener su peso, cayó de bruces sobre el piso, golpeando su ya malogrado costado con la esquina de una mesa, pero eso era lo de menos. Estaba en shock con la confesión de Connie.
Una confesión que no creía posible, ¡era imposible que ese muchacho…!
«Desde toda mi existencia»
La respuesta de Zarek golpeó a Efelios con la fuerza de un rayo, claro que él jamás se lo hubiese imaginado.