–¿Un código de honor? ¡Por todos los cielos, Valeria, abre los ojos de una maldita vez y deja de hacer el ridículo! –sisea Bianca con los ojos encendidos en un veneno demoledor, disfrutando al máximo de cada pequeña grieta que logra abrir en la seguridad de su rival. – En este negocio de mierda no existe el honor, solo existe el poder absoluto, la ambición y la conveniencia personal. Cuando mi padre murió asesinado de esa manera tan vil, mi familia sospechó de inmediato de Adrián y me enviaron