Al día siguiente
–Pero miren a quién me encuentro aquí, sola, abandonada y mirando al vacío como una alma en pena en medio de este lugar tan ostentoso –inicia Bianca con una voz suave, aterciopelada y cargada de una sorna profundamente venenosa, cruzándose de brazos mientras la observa desde su altura con una sonrisa provocadora. – Qué escena tan trágica, tan desgarradora y al mismo tiempo tan dolorosamente predecible para la flamante reina de la mansión Volkov. Dime una cosa, querida, ¿acaso