Valeria lleva los dedos de su mano derecha a la cremallera trasera de su ajustado vestido de noche y comienza a bajarla centímetro a centímetro con una lentitud exasperante, dolorosa y provocadora, dejando al descubierto la curva pulida de su espalda desnuda mientras mantiene los ojos fijos en la lente como si estuviera mirando a Adrián directamente a la cara.
–Carajo… –exclama Igor en un murmullo ahogado y tenso, tragando saliva con torpeza mientras apaga rápidamente sus consolas secundarias