DÍAS DESPUÉS
La calma aparente en la residencia Volkov se destruye en un segundo cuando la puerta del despacho principal se abre de golpe y cae un sobre de cuero sellado con la insignia de la inteligencia aduanera sobre la mesa de caoba. Los ojos de Adrián Volkov, oscuros como una noche de invierno, recorren los documentos revelados mientras la vena de su cuello late con una furia contenida, provocando que su guardaespaldas de confianza dé un paso atrás antes de que la violencia explote en la