Días después.
El ambiente dentro de aquel bar clandestino situado en las afueras de la ciudad se siente asfixiante, pesado y cargado de una tensión eléctrica insoportable, donde la penumbra apenas deja entrever los rostros de quienes pactan en la sombra mientras el sonido sordo de las copas chocar marca el compás de una reunión sumamente peligrosa.
–Sí que tardaste demasiado en aceptar mi pedido de vernos cara a cara, Adrián –dice Bianca sonriendo con una elegancia fría, calculada y distante