–¡Basta de decir estupideces y de defender al hombre que nos ha destruido la tranquilidad, madre, te prometo por mi vida que te sacaré de allí sin importar lo que tenga que hacer en la oficina contable, adiós! –dice Valeria cortando la llamada de forma abrupta, arrojando el celular encriptado sobre la cama matrimonial mientras una determinación ciega y cargada de resentimiento sella su próximo movimiento dentro de la propiedad de los Volkov.
Sin pensarlo dos veces y sintiendo que la furia le q