Capítulo 24. ¿No ves que sólo se están besando?
La pelirroja regresó rápidamente a mi lado, y sin decir una palabra, emprendimos nuevamente el camino. Mientras avanzábamos, no pude contener mi curiosidad.
—¿Quién era él? —pregunté, tratando de sonar casual.
—Uno de los chicos con los que tengo sexo—respondió ella con un tono despreocupado.
—Fue muy afectuoso contigo —comenté, recordando el beso en la mejilla y la mano en su cintura.
Carla hizo una mueca y rodó los ojos.
—Sí, a veces suelen confundirse y se vuelven muy cariñosos, pero ya le h