La noche pesaba como un manto de plomo sobre la mansión, y Rasen sintió cómo un escalofrío recorrió su espalda. Su cuerpo reaccionó antes de que su mente pudiera procesarlo.
Un dolor ardiente, afilado como un cuchillo, se alojó en su pecho. Era el mismo dolor que sintió cuando perdió a Clear… pero diferente. Más profundo.
—Rasen, ¿qué ocurre? —Cristal se acercó, alarmada por el temblor inusual en su cuerpo.
Él apretó los dientes, sus pupilas dilatándose, el rojo oscuro apoderándose de sus ojos.