48. UN BESO TEMBLOROSO
Faltó tan poco.
Estaba ahí, al alcance de mis manos. Zayden retorciéndose de dolor en el suelo, su precioso traje nupcial arruinado, sus músculos temblando. Un Alfa arrodillado, vencido, humillado. Si no fuera por el maldito perro guardián que cría a su lado, ya estaría muerto, y su trono vacío sería mío.
Pero no importa. Vivirá un poco más, solo para arrastrarse de desesperación al descubrir que he recuperado a Lyra.
Todo alrededor era fuego, gritos, confusión. El caos perfecto para cubrir mi