14. ACÓNITO
La rubia toma una dirección, yo otra. Es absurdo. Soy el Alfa. El maldito Alfa Supremo. Y aun así no tengo un equipo de búsqueda competente a mi disposición. Tanto delegué, tanto me alejé, que ahora, fuera de Clark, no tengo a nadie en quien confiar.
Y él está ocupado resolviendo el desastre que dejé en el coliseo.
Patético. Absurdo. Lo único con lo que cuento ahora es la ayuda de una loba que, si pudiera, me sacaría los ojos sin pensarlo. Pero está preocupada por Lyra. Realmente preocupada. Y