Las puertas del ascensor se abrirán en el piso 21 y sentí el agarre firme de la mano de Leandro, como si no me diera la opción de soltarme. Si alguien quería mantener nuestra relación en secreto, era yo; me costaba que la gente pensara que estaba con él solo por interés. Caminamos por el pasillo juntos, hombro con hombro, como si el resto del mundo no existiera.
Los asesores del departamento nos miraban con ojos llenos de curiosidad y desconcierto, como si fuéramos una especie exótica. Federica